Pequeño en formato, intenso en presencia. Este tapiz de 36 x 36 cm está pintado a mano sobre lino pesado 100%, donde la textura del material y el gesto pictórico conviven sin filtros. La escena propone un universo íntimo y abierto a la interpretación, donde lo figurativo se vuelve sugerente más que literal.

Los bordes metalizados introducen un contrapunto de luz y materia, mientras que las presillas de cuerina —junto con la varilla incluida— resuelven el colgado con un criterio simple y honesto, sin distraer del protagonismo de la obra.

Una pieza pensada para activar rincones: sumar carácter, relato y un foco visual claro en espacios cotidianos.